Mis pies se balancean en el aire
mirando la luna sentada en una rama de un árbol
desee abrazarte.
La brisa movía las hojas y el pasto,
mientras mis piernas danzaban por el prado.
Buscando una manera de expresar mis sentimientos
puesto que tus palabras siempre me dejan sin aliento,
mirando la galaxia fluir encima de mi
y las luciérnagas acompañando mi presencia.
Una melodía empecé a tararear
a medida que mis notas subieron en intensidad, un lejano
violín empezó a sonar,
pasmada, miré al horizonte del cual surgía una sinfonía
empecé a bailar siguiendo el origen, sin parar mi melodía.
Sintiendo el pasto bajo mis pies, alrededor las luciérnagas
conmigo bailaban
hasta que en un punto pude vislumbrar una silueta que un violín
tocaba
una lágrima cayó de mi mejilla,
y notaste mi presencia a medida que me acercaba.
Bajando de la roca en la que estabas, te recibí con un
abrazo
y un “te amo” salieron de mis labios.